Triste y decepcionada

Este sábado 10 de Noviembre se llevó a cabo una masacre en el diario “El País”, 129 trabajadores fueron despedidos y conocieron la noticia vía correo electrónico. Curioso, irónico y surrealista que profesionales de la comunicación tengan que conocer la peor de las noticias de forma indirecta, en vez de de primera mano, como llevan años acostumbrados.

Cuando me enteré de este hecho puso otro lazo negro en mi moral y me quedé varios minutos en silencio para hacer homenaje, no sólo a los compañeros caídos, sino también a  un periódico que está muriendo de forma agónica y dolorosa para los periodistas y para los lectores. La muerte del diario más vendido y que muchos teníamos como un salvavidas en medio de kioskos lleno de portadas sensacionalistas, hace que aquellos que buscamos un hueco en el mundo de la prensa escrita se nos revuelva algo en el estómago y en la mente, hace plantear a muchos que la red ya es, de forma definitiva, la única solución posible para el futuro de aquellos que preferimos las noticias por escrito.

Cuando hablo de periódicos como solución, hablo de aquellos que sólo tienen presencia en este medio, que no tienen un soporte físico, ya que, al fin y al cabo, al final es lo mismo y los que mandan, y hacen daño a una de las profesiones que más requieren honestidad y dignidad, son los mismo. La esperanza son los nuevos medios que van naciendo de aquellas personas que o no encuentran sitio en un mundo cada vez más corrompidos o de aquellos que, hartos de ver esta corrupción, deciden intentar cambiarlo, estos son los nuevos salvavidas a los que agarrarnos cuando pasamos por un kiosko y sentimos desilusión.

Tras muchos años, desde pequeña, de tener en casa ejemplares de “El País” y de ser mi periódico de confianza, aunque nunca hay que creer nada al cien por cien, hoy me siento decepcionada al ver que a pesar de tener beneficios, cosa que pocos medios pueden afirmar,  se ha preferido despedir a profesionales, alguno de ellos con más de media vida entregada al periódico, y tener aún más beneficios, a ser un medio de calidad. Para más decepción, durante la huelga que se llevó a cabo por los trabajadores del medio, que ya era hora que sucediese, se prohibió escribir sin firma, forma alternativa de protesta, y se intentó enmascarar la realidad de lo que sucedía.

Me siento triste, defraudada y con ganas de protestar por esta situación, por desgracia al no tener un contrato donde pone que trabajo como periodista, mi voz poco cuenta.

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Comments
2 Responses to “Triste y decepcionada”
  1. juanespadas dice:

    No hay huevos para decir las cosas a la cara.

  2. trini dice:

    Así nos va…y nos irá de aquí en adelante.

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