Denme un salvavidas

Nos acercamos peligrosamente al 21 de Diciembre, fecha en la que según una, mala, interpretación del calendario Maya se va a acabar el mundo. Hay gente preparando alimentos y agua para sobrevivir al supuesto fin, rezando y planeando estrategias por si un meteorito se estrella contra el planeta. Vale, no son muchos, pero “haberlos hailos”.

Yo soy de las que no se lo creen, creo que el día 22 saldremos a la calle con la radio puesta para escuchar por si nos toca  “el gordo” y la gran mayoría dirá aquello de “al menos hay salud” o tal vez lo modifiquemos, por hacer la gracia, con un “por lo menos no se ha acabado el mundo”. Y día, tras día seguiremos nuestra vida, hasta que salga el próximo aviso del fin del mundo y la gente vuelva a contar los días que le quedan y se acuerden de todo aquello que no han hecho, y que al final no van a hacer por pereza pura y dura.

Eso sí aunque al final no pase absolutamente nada será un día que recordaremos de mayores y diremos que hemos vivido uno de los supuestos “fin del mundo” más escandalosos que se han visto en mucho tiempo. Gracias a las nuevas tecnologías y a las redes sociales la idea se ha llevado hasta el extremo, en algunas aplicaciones meteorológicas hasta pronostican lluvia de bolas de fuego para este viernes, y en todos las comunidades es tendencia hablar de la destrucción de la humanidad y también de la “estupidez de la gente que se lo cree”.

A pesar de no creer, ni comprender todo este revuelo, a veces pienso en que en nuestro país no vendría mal un “susto”, algo que atemorice a aquellos que están haciendo que el fin del mundo sea una tontería comparado con el futuro que nos espera. Aunque esto puede traer sus consecuencias negativas, que aquellos que ya daban lecciones morales basadas en juicios religiosos acerca del castigo que merecen aquellos que no siguen sus reglas homófogas y machistas y que creen que es pecado todo aquello que les hace quedar mal, se dediquen a culpar, a las personas abiertas que lo único que quieren es amar y vivir sin ser molestados, del fin de la humanidad. Y es que estamos en un país en el que la iglesia tiene vía libre para insultar y juzgar a homosexuales y a las mujeres liberadas de la opresión del tópico de la mujer en casa, y por si fuera poco algún que otro politicucho se muestra abiertamente a favor de sus teorías opresoras.

Por esto yo pido un salvavidas, algo que me ayude a flotar entre toda la basura que rodea todo el tema del fin del mundo.

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Comments
2 Responses to “Denme un salvavidas”
  1. trini dice:

    Que no, que no, que lo que acaba el 21 es el trimestre y …¡nos dan las VACACIONES!!!!!

  2. juanespadas dice:

    Es todo tan deliciosamente estúpido que hasta me haría gracia que se destruyera el mundo.
    😎

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